Durante el confinamiento, los fieles han participado en la misa a través de la televisión o las redes
sociales. Con la desescalada, las parroquias abren de nuevo sus templos. Y la Iglesia tiene el desafío
de proteger a los fieles y a los sacerdotes. La Archidiócesis de Madrid ha lanzado una
campaña con el nombre Mascarillas por la fe.
Consiste en proteger a los fieles que acuden a las iglesias y parroquias, a los 1.300
sacerdotes de la Archidiócesis y a los voluntarios que colaboran en las parroquias. El reto: que nadie se quede sin mascarilla para asistir al culto o para recibir la ayuda asistencial que se presta en tantos centros de la Iglesia.
Todas las ceremonias se deben desarrollar con medidas de protección que nos
permitan cuidarnos y cuidar de los demás, principio fundamental del humanismo cristiano.
El Cardenal Osoro se ha dirigido a los fieles como Pastor de la Iglesia de Madrid. Lo hace en una
carta en la que hace un llamamiento “A la puerta de vuestros corazones para que, desde la fe y los valores cívicos y humanitarios, ofrezcáis vuestra cooperación a este fin tan necesario y realicéis una donación para la adquisición de mascarillas de protección«.
El dinero recaudado se utilizará exclusivamente para la compra de mascarillas.
La Archidiócesis ha calculado que para garantizar la protección de fieles y sacerdotes se necesitan 150.000 mascarillas mensuales, durante el periodo que marquen las autoridades sanitarias para la protección frente al COVID-19.

Las mascarillas serán distribuidas gracias a la colaboración de cientos de voluntarios que permitirán que miles de madrileños reciban ayuda asistencial y espiritual sin contagios.